domingo 3 de enero de 2010

Que tenga un buen viaje

Hasta ahora no entiendo por qué un pasaje aéreo de Lima-La Paz-Lima cuesta tanto dinero. Por el dinero que pagaría por viajar a La Paz, tranquilamente podría viajar a Miami (y me sobraría alguito).

–¿Por qué cobran tanto dinero por un pasaje de Lima hacia La Paz ida y vuelta? –pregunté a la chica encargada, a esas horas de la madrugada, del counter de atención al cliente. –Más barato sale viajar hacia Miami –sentencié.

La chica, que por cierto estaba tremendamente guapa, dejó de revisar el monitor, me miro a los ojos y sonriendo respondió:

–No tengo la menor idea, señor. Aquí tiene sus documentos, que tenga un buen viaje.

(…)

Camino a la sala de embarque recordé que olvidé comprar una pastilla para el temido soroche. Antes de ingresar pasé por una farmacia y pregunté si tenía dicha pastilla.

–No, señor, no tengo esa pastilla, pero tengo esta otra. –Y saca del mostrador una tableta.

–Pero ésta es genérica –increpo.

–Así es, señor, esa es genérica y, por ende, más barata.

–Pero igual previene todos los síntomas, ¿no?

–Efectivamente, señor. ¿La lleva?

–Bueno, está bien, dame una.

–Aquí tiene, señor.

–No. Te dije una pastilla, no una tableta.

–Lo siento, señor, pero aquí sólo vendemos en tabletas de cinco comprimidos.

–Bueno, entonces dame una tableta –respondo pensando que la tableta no debe estar tan cara. Seguramente no deben pasar los diez soles, máximo quince.

–Aquí tiene, señor, serían cuarenta y cinco nuevos soles.

–Ni hablar. Ni la pastilla del día siguiente cuesta tan caro. Prefiero aguantar los síntomas. Como los machos. Gracias –respondí.

–A usted, señor, que tenga un buen viaje.

(…)

Antes de que parta el avión de La Paz con destino a Santa Cruz de la Sierra, como acostumbro últimamente, elegí el asiento cerca de la fila –dependiendo de la aerolínea y del modelo de Boeing– 12 o 13, justamente donde se encuentra una de las dos puertas de salida de emergencia (porque ahí los asientos suelen tener mayor distancia entre ellos, y puedes estirar las piernas (viajas con mayor comodidad), una de las aeromozas se acerca y me pregunta:

-Señor, buenos días.

-Buenos días –respondo.

-Una pregunta: ¿Tiene experiencia o ya ha viajado anteriormente al lado de la puerta de salida de emergencia?

-Claro que sí –miento con descaro.

-Perfecto. Entonces sabe que está bajo su responsabilidad, ante una emergencia, la vida de los pasajeros e inclusive de los tripulantes de la nave; es importante que tenga en cuenta ello.

-Eh… sí, claro.

-Tiene todo claro, ¿o hay algo que no le queda claro respecto al funcionamiento de la puerta de emergencia? –interroga la cuarentona aeromoza, sospechando que soy un completo ignorante en el tema (y lo soy).

-No se preocupe, todo está claro, recuerdo los pasos a seguir –respondo mientras abrocho el cinturón de seguridad.

-Entonces no tendrá problemas en resumir las funciones que dice saber; solo para corroborar lo que dice, recuerde: está bajo su responsabilidad, ante una emergencia, la vida de los pasajeros…

-Sí, lo sé –interrumpo. Todo lo que tengo que hacer está escrito –con figuras incluidas– en este folleto. Insisto: No se preocupe.

-Bueno, si gusta –y para el bienestar de todos– puedo ofrecerle otro asiento.

-No, gracias. Aquí estoy muy bien.

-Bueno, cualquier duda, no dude en llamarme. Que tenga un buen viaje.

4 comentarios:

Ginno dijo...

ja!...pues con menos suerte estoy seguro que tu avión hubiese sido titulares al día siguiente.

Damian dijo...

te hubieras cambiado de asiento x si acaso, es en serio cuetsa mas ir a Bolivia q miami, jajaja, q feo.

NeO dijo...

jajaja hace cuanto no postea?

se habra caido el avion?

Den dijo...

es caro no? bueno habrá que buscarte tarifa je

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