Bajo en el siguiente paradero, por favor
Cantuarias, Miraflores. 19:00hrs.
Tener que levantarse a las 05:00hrs. para ir a la universidad a trabajar no es tan complicado. Tampoco lo es regresar a casa, ducharse, descansar un poco y salir para la universidad -que no es la misma donde trabajo- a estudiar. Lo complicado es, sin duda, mantener las mismas energías hasta las 22:30hrs.
En mi viaje hacia la universidad intento recargar un poco las energías descansando -en la medida de lo posible- en estas especies de latas de sardinas con neumáticos llamadas "combis". No puedo. Por un lado, los movimientos bruscos del "fercho" intentando evadir no solo a su competencia, sino también a la mismísima ley hace que ande más despierto que dormido; por otro lado, recuerdo, hace muchos años, la vez que un señor cayó como un estropajo a los pies del "cobrador" por quedarse profundamente dormido y no saber mantener el equilibrio ante las astutas maniobras del "fercho". Recuerdo ello e intento no cerrar los ojos.
El paso fugaz de las luces -de los autos, de las casas, de los negocios, de todo- me adormece y complica más mi situación de no cerrar los ojos. Al final los termino cerrando. Solo un lado duerme y descansa, el otro está atento a lo que vocifera el "cobrador" indicando la ruta que se aproxima. Calculo para no pasarme. Y esta vez recuerdo a otro señor que, la vez pasada, camino al trabajo, de pronto, despertó sobre exaltado y gritó: "¡baja en la esquina, baja en la esquina!", saltó del vehículo y corrió en sentido contrario. No quiero que eso me suceda. Al menos no por segunda vez en la misma semana.
Yo soy más sobrio, o más "caleta" como dicen por ahí. Cuando me quedo dormido y me paso del paradero donde debería haber bajado, con toda la serenidad del caso me paro y digo: "siguiente paradero bajo, por favor".
Falta menos de un mes para descansar de todo. Falta poco para viajar.










