Cómo pasa el tiempo
-Vieja, cómo estás -saludo después de ingresar a casa, saludar a Yayo, mi perro, y dejar tirada la morral en mi cuarto.
-Bien, hijo, ¿qué tal te fue?
-Bien, todo bien, pero cansado porque tuve que reunirme con mi grupo para avanzar con un trabajo de la universidad para la próxima semana -comento mientras me desplomo en la cama.
-¿Vas a cenar?
-Sí, muero de hambre -respondo mientras me levanto de la cama y saco unas toallas para ducharme. -Y mi hermana, ¿dónde está? -pregunto al ver la luz apagada de su cuarto.
-Ha salido un rato -responde sin dejar de ver una película en la televisión.
-¿Dónde?
-Al cine.
-¿Con quién, ah?
-Con un amigo del colegio.
-¿Con quién? Pregunto como si no hubiese escuchado esa última parte: "con un amigo del colegio". -¿Y cómo se llama? -indago.
-No te preocupes, también fueron otras amigas de su salón -responde mi madre para intentar apaciguar mis ganas de saber quién es ese esperpento que ha osado invitar a mi hermana al cine.
Pero no le creo. Sé, en el fondo, que me dijo eso para no decirle nada a mi hermana a la hora que volviera de su cita. Para que no la interrogara. Para no incomodarla.
Quizá sea eso que llaman confidencia entre madre e hija.
Y pensar que hace muchos años (que recuerdo como si fuera ayer) de lo único que me preocupaba era que mi hermana estuviera con el pañal limpio y que botara su chanchito después de comer.











2 comentarios:
jaja, yo soy demasiado incoherenTe como para tener un blog... un besazooooo alfaritoo!!!, digo digo, JOTA ERRE!
ayyyyyyyyy esas cosillas que pasan, estimado!
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